Una corrupción heredada con la que no paran de llenarse contenedores de basura.
Una juez que interviene en campaña aireando todos los trapos sucios.
Un 30% de paro.
Un partido dividido, con dimisiones de cargos importantes en plena campaña.
Un secretario general que como dice Xosé Manuel Beiras parecía "el señor de la triste figura", y aún por encima contrario al candidato.
Nada más y nada menos que 30 años en el poder.
Nada más y nada menos que 30 años en el poder.
Un PP gobernando en casi todas las comunidades y en el gobierno central.
...y unos peperos en sus caballos blancos, con el pelo lavado, perfectamente acondicionado y al viento de las encuestas, cara a la victoria final, con el champán y los mensajes de agradecimiento preparados en el balcón.
Será para otro día.
La gente votó cambio, pero cambio para la izquierda, con más control del dinero público.
Parece que la gente de Andalucía le tiene más miedo a la prepotencia fascistoide, que a la miseria económica.
¿Qué habrá hecho la derecha nacinalcatólica en el pasado para dejar una huella tan honda en el alma del pueblo andaluz?
¿Qué habrá hecho la derecha nacinalcatólica en el pasado para dejar una huella tan honda en el alma del pueblo andaluz?

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