miércoles, 29 de febrero de 2012

La libertad y el principio de indeterminación de Heisenberg

Si no existiera la libertad el cerebro no sería necesario, si somos el único mono que tiene el control se debe a la capacidad de tomar decisiones.

El determinismo ansia congelar la vida en una estructura muerta que se pueda recorrer de adelante hacia atrás y de atrás hacia adelante, como un espacio tetradimensional perfectamente desplegado cual mantel en un verde campo. Einstein, enamorado de su ensoñación y en el fondo de sus prejuicios "religiosos" se pasó 30 años de su vida negando las evidencias que mostraba la mecánica cuántica. A Newton le sucedió algo parecido y se quedó atrapado en la Biblia, pensando que ya lo sabía todo y que solo le quedaba encontrar a su "creador".

La mecánica cuántica nace de una limitación extraordinaria, "la imposibilidad de determinar la posición y la velocidad en un momento determinado de la historia de una partícula subatómica", es la evidencia más palpable de lo infinitamente arraigada que está la indeterminación en la naturaleza.

Según todas las evidencias científicas encontradas hasta el momento y basándome en lo que se conoce como "cosmos observable", es posible que todo surgiera de la nada. 

Es posible también que el destino final del orden "material" del universo sea el desgarramiento y la aniquilación de toda estructura, es decir, un viaje hasta otra nada.

Y en medio, ¿que hay?, pues "vida" que no es poco, una minúscula, casi insignificante, cantidad de materia con cierta autonomía, que se retro-alimenta, que morirá, que sigue su curso mientras existe energía para alimentar ese impulso.

Y en medio de esa materia viva, nosotros, que hemos conquistado la posibilidad de vivir de forma "consciente" nuestra existencia, y ¿cómo?, tomando "decisiones". Por eso creo que la "libertad" está implícita en lo "consciente", pero no aparece en estado "inconsciente".

Nos podríamos aferrar a un determinismo oculto a nuestro saber, diciendo que un electrón es demasiado pequeño para ser "visto", que en realidad puede tener trayectorias determinadas pero nosotros no podemos "conocerlas". Bien, si existe una limitación de nuestro conocimiento, estamos igualmente en manos de la consciencia y la libertad, ya que tenemos que vivir con lo que sabemos, aproximándonos lo más posible a la realidad para tomar decisiones que nos den la posibilidad de seguir disfrutando de estar vivos. Sea real una cosa o la otra, lo cierto es que el conocimiento de la realidad última no está en nuestras manos y por lo tanto debemos aplicar el principio de indeterminación.

Toda ideología y educación que cierre la ventana a las preguntas, nos condena a la pérdida de la "consciencia", y como consecuencia a la pérdida de la "libertad" y a la vuelta a la cueva de las sombras y las cadenas.

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